voces del geriátrico, Rogelio.

 

Hoy voy a poner en subasta ( vía interneter) mi gran colección de clavos doblados.

¿Por qué? Me preguntaron.

¿Por qué? Replique estúpidamente, y dije:  porque siento  que debo hacer algo por el prójimo, no se, me resulta incomodo ver a tantas personas sufriendo, corriendo, tratando de hacer algo y sin saber qué, ni para qué.  Que se yo.

 Concluí la respuesta de una manera igual de estúpida como la empecé.

Luego de un silencio y algunas miradas un tanto burlonas y un toque de extrañez, alguien del fondo pregunto algo que jamás   habría imaginado:

¿Por qué alguien juntaría y coleccionaría clavos doblados?

Atónito por la pregunta , que me pareció atrevida e ingenua, dije a la multitud:  he trabajado la madera durante mis últimos cincuenta años, y en las paginas amarillas de la guía soy quien tiene  el aviso más fácil de reconocer y el más consultado en la web, según me dijeron en un mail.

 Pero cuando era un niño fui aprendiz de carpintero  y mi maestro fue precisamente mi abuelo, un día, jamás voy a olvidarlo, arme la primer silla en cedro de mi vida, y entre los nervios y la falta de madurez, torcí catorce clavos con el martillo, cuando mi abuelo se acerco a ver como iba con la silla, yo con un par de lagrimas y la voz quebrada le contaba que era imposible clavar los clavos en esa madera. 

El con su mano agarro mi cabeza, como a un sapito perdido en el el living, y me dijo:

“Hijo… en la vida vas a torcer muchos clavos, a otros los vas a perder, unos tantos tendrás que desclavar, pero lo realmente importante es que entiendas que cuando hay que clavar, hay que clavar y no debes  descansar hasta lograrlo.”

Bueno, y desde entonces he guardado cada uno de los clavos que no pude clavar, para no olvidar aquella enseñanza de mi maestro.

Solo quería decirles que en www.subastomicolecciondeclavosdoblados.rogelio.com pueden ofrecer lo que quieran por la colección.

Ruido de bichos, Libélula.

De los pies a la conciencia, la libélula cargó sus culpas.

Pasaba uno de los días más felices de vuelos fugaces por los mundos de otros.

Se topó con un abejorro, muy joven y vivaz, lo llevo a lugares desconocidos para un joven de su especie.

En poco tiempo se enorgulleció de mostrarle las cosas de la vida que llenan el alma de suspiros.

La libélula veía en el abejorro esa fuerza dicha de crecer y creer en uno y en la vida.

Olvido ella que es persistente la legendaria fuerza del destino.

Olvido ella que cada fruto debe caer solo, y al fin de su madurez.

Entre los arboles de bosque perdió a su compañero.

Quien enceguecido por la primavera del amor, llevo su vuelo a una mortífera trampa de araña.

Los siguientes atardeceres le trajeron soledad y resignación a la libélula,

Los inviernos la amigaron con la vejez,                                                 y la sabiduría le hizo entender:

“Morir en el  ímpetu de la juventud, es un gran morir…”

Lagrima de pena.

El ciervo herido descarta una a una sus posibilidades de salvación.

Recorre lentamente unos metros hasta dar con el lugar que será su lecho de muerte.

Deja caer su cuerpo.

Agoniza, sus últimos quejidos agonizan su dolor.

Un ultimo suspiro, se detiene a mirar el cielo, luego los pastizales que lo rodean.

Siente un extraño aire cálido en su hocico,

mientras los aromas de la vida se funden en su cerebro, los recuerdos le llenan de orgullo y paz.

Desde la hierba un exquisito aroma se acerca, llega y una sombra lo cubre.

El ciervo con lo ultimo de fuerza abre los ojos, ve a una blanquísima niña que lo acaricia suavemente.

Una lagrima cae de su mejilla y explota en el cuero del animal deteniendo su corazón.

“Ángel…”

Grita temeroso, el padre de la niña, la toma del brazo mientras se cerciora que la presa este muerta.

“Es peligroso que te acerques a estos animales”.

La niña vio caer una segunda lagrima, lagrima de pena.

La lagrima del adiós.

Culpable ella,

De ser espíritu sin conciencia.

Resignada por las noches,

esperanzada en las mañanas.

Equivocado yo, al querer contener una lagrima,

para desaparecer el dolor.

Desterrado y moribundo,

mi ser no descansa en afán de encontrarla.

Ahora, la lagrima es suprema en el pantano.

Debo conquistarla, sentir su tibies en mi mejilla;

Y amarla eternamente en un beso de mis labios.

Entonces fundiré en mi cuerpo el dolor,

de la lagrima del adiós.

                                                                                       Elhippiequeanda010.

Sobre la lagrima.

Dijo el poeta rojo:

“Es razón suficiente la del cóndor que perdió a su amada.

La del conejo fértil en solitario cautiverio.

Suficiente razón la de una madre que ha perdido su fruto.

La del viejo lobo que ha perdido hasta sus mañas.

Hay razones suficientes, pero aun en estos tiempos salir después de una tormenta será como un renacer.”

Y yo me que de flotando en angustiantes  pero gratas sensaciones.

Siempre girando sobre la imagen de una lagrima.

La del  rostro de un payaso.

                                                                            Elhippiequeanda010.

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DEJABA MIS ZAPATOS ATRAS

Antes de encontrarme contigo, engendro del destino, antes de caer rendido.
Dejaba mis zapatos atrás, aunque habría de caminar más.
Insisto, estos caminos son dignos de sentir con la piel.
Dolor en cada paso, cada piedra y cada espina.
Aun así dejarían en mí grandes cosas, de las que nunca se terminan de aprender.
Sacrificios de partes que antes creí imprescindibles me permitieron refrescar mi esencia, entonces creo en mi y en las fuerzas que me guían.

Bestia.

 Vivirás gracias a la misericordia de de mi ser, pero te alimentaras del temor que encrudece tus pesadillas.

Antes de encontrarme contigo.
Dejaba mis zapatos .
Insisto, estos caminos son dolor en cada paso.                                                                 Aun así me dejarían Sacrificios imprescindibles                                                                en mi                                                                                                                                       Vivirás                                                                                                                                          de mi                                                                                                                                          te alimentaras.

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Imagen ingrata: jocker.   Hecha sobre tela de 5,6 m2.  donde se acomodaron retazos de tela y otros elementos para conformar la figura. algunos le llamaron ”art attak”.

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PARA VER LA REVIS COMPLETA, SEGUIR EL ENLACE- AQUI -.

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