Culpable ella,
De ser espíritu sin conciencia.
Resignada por las noches,
esperanzada en las mañanas.
Equivocado yo, al querer contener una lagrima,
para desaparecer el dolor.
Desterrado y moribundo,
mi ser no descansa en afán de encontrarla.
Ahora, la lagrima es suprema en el pantano.
Debo conquistarla, sentir su tibies en mi mejilla;
Y amarla eternamente en un beso de mis labios.
Entonces fundiré en mi cuerpo el dolor,
de la lagrima del adiós.
Elhippiequeanda010.
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